Sí, ganar en Ekaterimburgo es casi imposible, pero qué cerca ha estado Avenida. Un soberbio recital en uno de los mejores partidos de Euroliga que se recuerdan no ha sido suficiente para vencer al gigante UMMC, pero estuvo tremendamente cerca, 110-102, en una exhibición sin precedentes. Sólo los instantes finales, en los que los colegiados cargaron a Avenida de faltas (últimos ocho minutos en bonus) y de técnicas para terminar desnivelando (sin necesitarlo seguramente las campeonas para ganar) una balanza de la que las charras no se quisieron bajar a pesar de nada. Una Kahleah Copper imperial, con 34 puntos, bien secundada por Lou y Cazorla brillaron en Rusia.

Competir y volver a coger sensaciones como objetivo, pero Avenida quería más. Lo demostró desde el inicio entrando en el intercambio de golpes ofensivos que proponía el arsenal ruso. Pero las charras también tenían el suyo con una Kahleah que en siete minutos ya había enchufado diez puntos, y Lou con el fusil ametrallando desde el perímetro. Era un partidazo, y lo que estaba por venir. El poderío interior de Eka, doblando en rebotes a Avenida hacía su trabajo, pero no se rendían las nuestras para, tras diez minutos trepidantes, terminar 28-24.

Y aún quedaba lo mejor. El choque era de un ritmo brutal, apenas daba tiempo a pestañear. Jones martilleaba, Kahleah respondía. Y se sienta Kah y aparece el talento de Maite. Por fuera, por dentro, ninguno de los dos equipos parecía dispuesto a fallar, el mejor partido de la Euroliga hasta el momento con mucha diferencia. Aprovechó Avenida para apretar un poco más las tuercas en defensa en los instantes finales y no sólo le dio la vuelta si no que se marchó con renta a vestuarios, 52-58.

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Temía, y hacía bien, Avenida el aluvión inicial, pero supo frenarlo. El choque bajó en brillantez ofensiva, el cansancio también juega, y aparecieron las defensas. Bentley y Vadeeva tomaban el testigo ofensivo pero las charras no se iban a marchar del partido, ni cuando tomaban las locales una renta de seis puntos. En esos instantes apareció Andrea con ocho puntos seguidos, entre final de tercero y comienzo de cuarto, para volver a poner a las salmantinas, ver para creer, a tiro de piedra. Y todo eso con Emese renqueante tras un esguince de tobillo y Karlie fuera tras un topetazo de Jones.

Diez minutos para seguir peleando y soñar… Se vio el cariz que tomaba el duelo muy pronto, con cinco faltas en contra, alguna de verdadera traca por el desequilibrio en ambos lados, en sólo dos minutos. Todo eran tiros libres y tiros libres para las rusas, que daban la vuelta y se ponían a mandar. Un triple de Bentley llevaba el +8 que parecía solventar el partido, pero no se rendía Avenida. Kah cogió la capa de “SuperWoman” para volver a meter a las suyas a cuatro puntos, y quedaba lo peor. Recital de silbato innecesario con dos técnicas, Emese eliminada por protestar cuando corría en ataque… innumerables faltas en la zona charra y cero en la de Eka. Y siguió sin rendirse Avenida que, aún así, acabó sucumbiendo cuando ya no pudo más. Orgullo es poco para lo que ha hecho este equipo en la temible Ekaterimburgo que, sí, en estas circunstancias seguirá siendo inexpugnable mucho tiempo.