Foto: Euroliga

Apretar los dientes, versión Avenida. Seguir vida pasaba por ganar, y Avenida volvió a ganar en Euroliga, cinco partidos después, al colista de grupo, y sigue respirando gracias a su esfuerzo colectivo en defensa. Las charras se han impuesto a muchas cosas, a lo externo, al ruido, a los propios fantasmas (61-75). Bajando al barro y, por qué no decirlo agachando “el trasero” en campo propio en una segunda mitad de asfixia del rival, primer gran paso de lo que se quiere, las azulonas vuelven a sumar y se quitan un gran peso de encima. El trío Fas, Bridget y Cazorla como receta del éxito en Bélgica apoyados por una veintena de aficionados que dieron color azulón a las gradas. 

(Aquí el resumen del partido y aquí el partido de manera íntegra).

Los problemas habían vuelto a crecer en la previa. Estrictamente en lo deportivo, Avenida se plantaba en un partido clave con sólo una base, Maite, y al 50% por problemas en su rodilla. Encaje de bolillos de nuevo. La salida al encuentro seguía el guión en lo defensivo pero no encontraba la facilidad en el aspecto ofensivo. Poco a poco se crecía el equipo local con Morgan Bertsch castigando a los “cuatros” azulones, a puntos y a faltas. Cuando Avenida se pudo con una mínima renta, 12-16, la respuesta fue de Berkani y sus cosas inverosímiles, para lo bueno y lo malo, y el partido se iba 18-18 tras diez minutos. 

Ese “crecerse” tan propio de las belgas se hizo notar en los primeros instantes del segundo parcial. Con Avenida cometiendo errores en pase y, sobre todo, en lanzamientos incluso debajo de canasta, los fantasmas aparecían con Bertsch y Berkani a los mandos y un 9-0 que encendía las alarmas, 27-20. La reacción, no cabía otra manera, desde la defensa, y desde Maite en plan “Mrs Catering”, para encajar y devolver con un 2-11 que volvía a poner a Avenida por delante. Intercambio de golpes, el último de la propia Berkani, para cerrar la primera mitad 36-37, con mucho que mejorar.

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Y se mejoró. La arenga de Pepe debió de surtir efecto porque la salida fue de “libro”. En el aspecto defensivo, recuperando hasta cuatro bolas de forma consecutiva, apretando en líneas y asfixiando el ataque de Kangoeroes. No se escapaba Avenida porque no querían entrar los lanzamientos, pero el choque era otro desde esa defensa. Ninguna de las armas locales parecía afinada ante la intensidad azulona. Pero existía ese “miedo” en la cabeza de no romper, porque las charras no lograban despegarse. Una canasta sobre la bocina de Fas, de nuevo imperial bajo aro, situaba la máxima a diez minutos por jugar, 45-57.

Estaba claro que era un partido de “picar piedra”. No iba a ser especialmente brillante, pero sí colectivo. Como no conseguía el equipo charro depsegarse definitivamente, incluyendo una antideportiva a Julia que a punto estuvo de meterlas en partido, tocaba apretar más los dientes. Lo hizo Avenida y supo aprovechar sus opciones: triples de Bridget, Mic y Aleksa, el último, para terminar de seplutar las opciones locales y dejar a Avenida con vida en esta Euroliga. La reconstrucción sigue su proceso.