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Poner a Salamanca, y por extensión a Castilla y León, en el mapa europeo no es fácil. Ponerlo en el mejor de los mapas, es ciertamente complicado. Ponerlo año tras año, y van cuatro seguidos, parece increíble. Avenida ha accedido a los cuartos de final de la mejor competición del continente, donde están sólo los mejores de los mejores, tras vencer a Uni Györ 56-42 y sellar así algo que parecía casi imposible hace apenas unas semanas. Será Fenerbahce, pero para eso queda mucho, ahora hay que disfrutarlo. (El resumen en imágenes aquí).

La tensión se notaba, seguramente en otras circunstancias, con menos presión, con menos en juego, el partido se hubiera solucionado mucho antes, pero cuando hay tanto en juego, se nota. Como se notaba el ambiente de las grandes ocasiones, con un Würzburg que se dejó la voz (lo único que no les fue impedido) para arropar a las suyas. La salida, sin embargo, no encontraba el aro por ninguna parte, con algunas canastas bajo el mismo aro que se salían. Tocaba remar, y sólo había que hacerlo desde la defensa. 15-12.

Y desde ahí apretó los dientes Avenida, cortocircuitando las opciones húngaras que se centraban en Bridget, soberbias defernsas sobre ellas de Andrea y de Toni. Y en cuanto empezaron a entrar los tiros y Laura empezó a brillar, las azulonas se despegaron. No era un choque vistoso, no estaba cómodo Avenida básicamente porque no metían, los porcentajes así lo reflejaban, pero iba sumando y sumando. A Lau se le unió Sika y los mejores instantes coincidieron con el descanso, 36-20.

Para todas las dudas que pudieran quedar, el inicio de tercer parcial se encargó de disiparlas con un arranque de Avenida en plan martillo. Gil se encaramó al olimpo anotador con sus 20 puntos y el partido quedaba visto para sentencia con más de quince minutos de juego y la renta por encima de los 25. Quizás eso se pensó demasiado pronto porque Avenida alcanzó los 50 puntos y ahí se iba a quedar, 50-30 al final de cuarto.

Y ahí siguió estancado, y de qué forma, para que Gyor se acercara lentamente. Y era lento porque la defensa frenaba una y otra vez la ofensiva visitante. Desde ahí se selló el partido, porque no quería entrar ya ni un tiro liberado (13% en triples) ante una defensa colapsada a más no poder. Un par de canastas de Andrea y Sika sellaron el triunfo y Würzburg respiró y disfrutó. No es para menos, Avenida vuelve a colarse entre los ocho mejores.