Foto: Araski

La «resaca» competitiva tras la Copa de la Reina se ha convertido en una pesadilla para el Avenida, que encadenó su segunda derrota consecutiva ante un rival de la zona baja. En un duelo marcado por la falta de frescura mental y física, el conjunto azulón sucumbió en Würzburg por 68-72 frente a un Araski que exhibió una intensidad y un acierto superiores en los momentos decisivos. Pese a los esfuerzos de pilares como Regan, Iyana o Andrea, el equipo castellano se diluyó tras el descanso, mostrándose incapaz de frenar el empuje de un cuadro vitoriano que se jugaba la permanencia en cada posesión.

El encuentro comenzó con un Avenida que parecía tener el control, logrando rentas de hasta ocho puntos gracias a una anotación coral y una rotación constante. Sin embargo, el Araski encontró en el tiro exterior un salvavidas que le permitió mantenerse en el partido durante toda la primera mitad. Las dificultades ofensivas de las locales empezaron a hacerse evidentes antes del intermedio, con jugadoras fuera de su posición natural y una alarmante falta de fluidez que dejó el marcador en un ajustado 34-29 al paso por vestuarios.

La segunda parte confirmó el colapso del conjunto charro, que entró en barrena coincidiendo con el descanso de sus jugadoras más castigadas por los minutos. Las pérdidas de balón y las posesiones agotadas sin lanzar dieron alas al equipo vasco, que liderado por una estelar Toussaint, dio la vuelta al electrónico ante la incredulidad de la afición salmantina. Aunque el Avenida peleó hasta el último segundo y tuvo opciones matemáticas de forzar el empate, la falta de puntería desde el triple y errores no forzados en los instantes finales certificaron un nuevo tropiezo que obliga al club a una profunda reflexión antes de los próximos desafíos.