Foto: Euroliga

Medio tiempo para el verdadero sueño y un cuarto para el olvido, diez minutos malos, ante un grandísimo equipo te destina al fracasoAvenida se despide de la Euroliga (67-73) en cuartos de final, tras perder el segundo partido de la eliminatoria, después de enfrentarse una vez más al gigante Fenerbahce y caer en un Würzburg repleto. No se puede reprochar nada a un equipo que luchó incansablemente, que desplegó un baloncesto defensivo brillante durante 19 minutos y que cedió cuando el oponente, imponente como pocos, elevó su intensidad y Avenida cometió errores. Aun así, pueden mantener la cabeza alta, pues en retrospectiva, no hace mucho no esperaban llegar hasta aquí, y mucho menos competir de manera tan encomiable contra el titán Fener en dos partidos para recordar con orgullo. (Aquí el resumen en imágenes del partido).

El ambiente en el pabellón era electrizante. Lleno, bullicioso, hasta la bandera… Impresionante. Así salió el equipo, con una ventaja y una seriedad en defensa que merece ser destacada. Cada parada defensiva era celebrada con fervor, cada canasta acertada recibida como un gol. Gil iniciaba el juego, Nina respondía. Las estrategias parecían claras, con Avenida apostando por el juego interior, moviendo bien el balón y presionando en defensa en toda la cancha. El marcador de 16-8 con el que la entrenadora de Fenerbahce detuvo el juego era una declaración de intenciones, 19-15 al finalizar el primer cuarto.

El equipo azulón, respaldado por un ambiente extraordinario y unas jugadoras tremendamente enfocadas, especialmente en defensa, surtía efecto. Poco a poco, sin necesidad de un acierto desmesurado, e incluso sin intentarlo mucho en tiros de tres, iba despegándose del marcador. Siete puntos casi consecutivos de Sika en apenas tres minutos llevaban a Avenida a una ventaja de más de diez puntos, algo increíble. Hubiera sido una primera mitad de sobresaliente si no fuera por el último minuto, donde un parcial de 0-6 permitió a Fenerbahce meterse de nuevo en el partido, terminando 36-30.

Quién pudiera detener el tiempo allí y reiniciar. Porque la segunda mitad fue un espejismo. Dos intentos fallidos debajo del aro como preludio de un cuarto en el que el aro parecía cerrado. Fenerbahce, con su calidad y ritmo, aprovechó para iniciar con un parcial de 0-8 y darle la vuelta al marcador. El partido cambió completamente porque, en resumen, Fenerbahce aumentó su intensidad defensiva, mientras que a las jugadoras de Avenida les faltaban ideas. El parcial fue un golpe duro para Avenida, que observaba la exhibición de McBride, quien, a pesar de no tener su mejor día, mandó callar a la grada tras anotar un triple. 42-52, y ahora tocaba remar contra corriente.

Y remar mucho fue lo que hicieron, porque, por diversas razones, las jugadoras de Avenida estaban en su peor momento, muy desconcentradas y fallando demasiado. Sin oposición, las jugadoras turcas anotaban canastas fáciles, llevando su ventaja hasta los 17 puntos, la máxima de la serie. Podrían haberse rendido en ese momento, pero eso no está en su ADN, menos aún con su público apoyándolas en casa. Avenida intentaba de todas las formas posibles anotar, pero no podían reducir la brecha a menos de diez puntos. Nueve puntos de ventaja para Fenerbahce con 1:11 por jugar… podría haber sido el momento de rendirse nuevamente, pero creyeron en el milagro. Triple de Lucía, robo de balón y otro triple liberado para acercarse a tres puntos, pero la canasta no quiso entrar. El pabellón despidió a su equipo de la Euroliga poniéndose de pie por el esfuerzo de las jugadoras.