Huerta del Rey volvió a vivir una de esas noches mágicas. Un gol de María O’Mullony a falta de minuto y medio para el final certificaba una victoria inmensa, casi imposible, ante el todopoderoso Rocasa (25-22). Antes fueron las manos de Alicia Robles, el descaro de Jimena Laguna y la defensa, una defensa que frenó el ataque más solvente de la competición. Esta victoria lanza a las blanquizales hasta un quinto puesto privilegiado.

Salió el Aula Valladolid más concentrado al partido para poner un rápido parcial de 3-1 en el marcador en menos de dos minutos. Pero ante los equipos de la entidad del Rocasa Gran Canaria, las ventajas vienen y se van a la misma velocidad. Así, las canarias ya habían empatado en el minuto 7 (4-4) para convertir el choque en un intercambio de errores y aciertos, de pérdidas y goles. Y ahí, las visitantes supieron manejarse mucho mejor. La frescura de las blanquiazules en los primeros minutos desapareció para dar paso a un estancamiento preocupante en ataque. Sobre todo porque las vallisoletanas no podían correr, frenada por el acierto de las canarias ante la portería de Alicia Robles. 

El Rocasa Gran Canaria se encontraba más cómodo en la pista y consiguió abrir una ventaja de dos goles una vez superado el ecuador de la primera mitad (6-8). Y cuando parecía que el partido se pintaba de verde, apareció la habitual resiliencia blanquiazul. Agarradas a su defensa y al acierto de Fiorella Corimbertoufr, el Aula Valladolid sobrevivió a su crisis para endosar un 4-0 al líder de la liga y poner el 10-8 en el marcador (min. 21) aprovechando una superioridad. Precisamente, esa primera exclusión de María Gomes abrió la puerta de las inferioridades, que continuaron en uno y otro equipo hasta el descanso. Y en esas circunstancias, el Aula Valladolid se mueve como pez en el agua. Superó sus inferioridades sin problema y hurgó en las de su rival para poner la máxima del partido a menos de dos minutos para el final (14-11, min. 28). Un resultado con el que se llegaría al descanso para confirmar la primera gran mitad de las vallisoletanas.

La segunda mitad empezó con dos paradas de Lulu Guerra, que pasó a ocupar la portería canaria. La exblanquiazul impidió que las vallisoletanas abrieran un hueco mayor tras sacar una gran mano ante O’Mullony y frenar una primera oleada de Amaia G. De Garibay. La que tantas veces defendiera la portería vallisoletana iba a ser un verdadero dolor de cabeza para las de Miguel Ángel Peñas, con un increíble 5/6 en los primeros cinco minutos de la segunda mitad. Solo su actuación impidió que el Valladolid volara más alto. 

Las vallisoletanas lograron una máxima renta de cuatro goles (17-13, min. 7) que lograron mantener gracias al desparpajo de una Jimena Laguna que juega como si no tuviera miedo a nada. Enfrente, María Gomes y Seynabou Mbengue mantenían el ataque de las canarias, atascadas ahora ente a defensa blanquiazul. 

Volvió la intensidad a la pista y regresaron las exclusiones, una por cada equipo antes del minuto 45, esta vez sin incidencias para ninguno de los equipos ante la desesperación de Robert Cuesta, que sabía que su equipo necesitaba aprovechar las superioridades para darle la vuelta al partido. Un tiempo muerto suyo a falta de 15 minutos para el final era su última bala para hacer reaccionar al Rocasa (20-16).

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Y tuvo resultado. A falta de diez minutos para el final, la ventaja del Aula Valladolid se había reducido hasta los tres goles (22-19). El partido se había convertido en un choque de alta tensión. Y justo ahí apareció Alicia Robles para dar aire a un Aula Valladolid que empezaba a acusar el cansancio. La portera ganó el mano a mano desde los siete metros a Marta Mangué para mantener el 19 inamovible en el marcador. 

Las pérdidas y los errores empezaron a ganarle la partida a los goles, que llegaban cada vez con más dificultad ante dos defensas que se refugiaban en los seis metros. Una exclusión por cada equipo mantenía la emoción en la cancha. Cada gol era gota de agua en el desierto. 

A falta de cinco minutos para el final, el marcador reflejaba un 23-20 que todavía daba aire a las locales. Y una exclusión de Spugnini les iba a hacer acariciar la victoria con los dedos. Y se acercaron tanto, que se llevaron un triunfo de los que marcan la temporada.