El Aula Valladolid ha comprometido seriamente su permanencia en la Liga Guerreras tras una derrota crítica ante el Zonzamas por 29-25. Este resultado sitúa al conjunto vallisoletano en una posición límite, ya que el equipo ha dejado de depender de sus propios resultados y queda a expensas de un fallo de las canarias para evitar la pérdida de categoría. La situación deportiva se agrava por el elevado estado de ansiedad que presenta el grupo, reflejado en un inicio de partido muy deficiente que las condenó a remolcar una desventaja de cuatro goles desde los primeros cinco minutos de juego.

A pesar de una reacción momentánea liderada por Inoa Lucio y Naroa Baquedano que permitió alcanzar el empate al descanso, la fatiga y la descalificación de Polina Gorbatsjova mermaron las rotaciones de un equipo visiblemente agotado. La figura de la portera local y exjugadora blanquiazul, Alicia Robles, se convirtió en un muro insuperable en los momentos decisivos, frustrando los intentos de remontada de las pupilas de Rujas. Con la planificación de la próxima temporada en el aire y la contratación de una nueva entrenadora extranjera sin conocer la categoría en la que militará el club, el panorama institucional se vuelve tan incierto como el deportivo.
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El desenlace del encuentro en Canarias deja al Aula ante un escenario desolador a falta de dos jornadas, donde deberá medirse a los potentes Morvedre y Elda. La ironía del deporte quiso que fueran dos antiguas integrantes del club, Irene Botella y la mencionada Robles, quienes ejercieran de verdugos definitivos para enviar a las pucelanas al borde del balonmano amateur. La falta de acierto en los lanzamientos finales y la precipitación en los ataques decisivos confirman el bloqueo mental de una plantilla que ve cómo el descenso a la división de plata es ya una realidad casi inevitable.
