Bembibre sumó una nueva derrota, cierto, pero la tendencia marcada actualmente es distinta. El equipo ha recuperado ese sello distintivo de las últimas temporadas y vuelve a ser competitivo hasta la extenuación. Por 81-77 cayó en la cancha del Alter Enersun Al-Qázeres, el Multiusos de la capital cacereña, en un duelo que había sido aplazado por casos de COVID en el cuadro extremeño y de los que muchos califican de finales entre dos equipos llamados a pelear por la permanencia hasta las últimas jornadas. Quedan muchas finales por jugarse de aquí a final de temporada.

Con esa mentalidad y con el optimismo que insufló el último triunfo en Zamora, afrontaron las de Pepe Vázquez el choque y lo hicieron todo para ganar. Sin embargo, los mismos condicionantes de la derrota frente a Kutxabank Araski se repitieron y el perjudicado volvió ser el mismo. Cambió la forma, pero el resultado fue el mismo. La severidad con que fueron castigadas las defensoras bercianas desembocó en una diferencia demasiado pronunciada en faltas (20-11 a favor de las extremeñas) y por ende en tiros libres. En partidos de este calibre son decisivos. Eso es una evidencia.

Por ejemplo, el primer cuarto, con reparto de faltas, acabó siendo para las del Bierzo por 22-24. Las cacereñas tuvieron la iniciativa en los primeros minutos gracias al dominio interior. Mariella Fasoula, que acabó con 24 puntos, hizo mucho daño en este tramo del encuentro, pero las del Bierzo Alto ya habían mandado tras el primer triple de Batouly Camara. Especialmente acertada estuvo Roselis Silva, que anotó 12 de sus 21 tantos y forzó varias situaciones de 2+1. Una canasta de Anna Palma tras robo en los últimos segundos puso la mencionada exigua renta bembibrense al final del primer cuarto.

El segundo acto fue más complicado. La segunda unidad berciana resistió, no obstante, bien, pero la diferencia de criterio a la hora de castigar las faltas condicionó mucho el juego y el desarrollo del choque. Apenas fue castigada la defensa extremeña con faltas –sólo 2 castigaron a las locales por 5 a las visitantes-, ya que ni rondó el bonus, mientras las de Pepe Vázquez apenas podían contactar a sus rivales. Higgs, que acabó con 17 tantos pese al rocoso marcaje al que fue sometida, mantuvo a su equipo en partido antes de que Vicky Llorente pusiera el 37-35 con el que se llegó al intermedio.

La tendencia marcada en el segundo periodo con las faltas continuó tras la reanudación y la renta local se acercó al doble dígito. Pepe Vázquez pidió tiempo muerto y las suyas encadenaron 8 tantos seguidos sin respuesta de las cacereñas sellados con un triple de Silva que devolvió la igualdad al electrónico. La propia base venezolana puso sobre la bocina el 55-57 con el que se alcanzó el cuarto periodo después de que Palma diera la vuelta al marcador con un triple. Tenía un mérito superlativo lo que estaba haciendo el equipo berciano.

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Sin embargo, todo se esfumó al ritmo que las faltas castigaron a las de Pepe Vázquez y entraron en bonus casi sin darse cuenta y con apenas una falta sancionada a las de Jacinto Carbajal. La tendencia se acentuó más si cabe en este último cuarto y la situación se hizo preocupante cuando Silva robó un balón y los colegiados, de manera difícilmente comprensible, pitaron final de posesión al sonar la bocina cuando la jugadora que había cogido el rebote tenía controlado el balón y lo había botado.

Había comenzado este último cuarto con un nuevo aire y la alegría tras una canasta de Laura Méndez, pero las de Jacinto Carbajal fueron capaces de dar la vuelta al marcador a base de triples –alguno con bastante fortuna– y también con el sustento de los tiros libres. Hasta 8 veces fueron al 4,60 en estos últimos minutos las locales –una más que en todo el partido el cuadro berciano– con una constante que venía marcada desde el segundo cuarto y seguramente decidió el partido. Las de Pepe Vázquez, no obstante, volvieron a ponerse en ventaja tras una canasta de Cámara, pero apenas pudieron hacer la goma hasta el definitivo 81-77. Ya no se pudo hacer más.