El Real Valladolid se enfrenta este jueves 24 de abril, a las 21:30 horas, al Real Betis en el Estadio Benito Villamarín, en el marco de la jornada 33 de LaLiga. Un partido crucial: si el conjunto blanquivioleta no gana, su descenso a Segunda División será matemáticamente irreversible.

En la rueda de prensa previa, Álvaro Rubio fue claro: la mayor motivación del equipo debe ser el respeto al club y a su afición. El técnico reconoció la dura realidad que atraviesa el equipo y apeló a la mentalidad competitiva como único camino para pelear hasta el final.

“Lo primero es el respeto al Club y a la afición, esa tiene que ser la mayor motivación: intentar darles una alegría cuanto antes”, afirmó Rubio con firmeza, este miércoles en una jornada especialmente simbólica para los castellanos.

El entrenador blanquivioleta no escondió su tristeza por la situación actual, pero también expresó su orgullo por formar parte del Real Valladolid. “Es un sentimiento muy profundo de tristeza, he vivido las dos caras, y encontrarme en esta situación me duele más que a nadie. Pero a la vez, tengo el orgullo de dar la cara, de terminar la temporada con la máxima dignidad posible, y de tratar de regalar una última alegría a una afición que lo ha pasado realmente mal este año”.

Rubio explicó que uno de los grandes retos ha sido el aspecto mental: “Es complicado mantener la cabeza alta cuando los resultados no llegan. Se pierde la confianza y es difícil revertir la dinámica. Llevamos tiempo así, y aunque en algunos partidos parecía que podíamos dar el paso, el resultado no se dio. Es muy complicado salir de ahí”.

Además, reconoció la dureza del contexto: “Esto es Primera División, y aquí no hay piedad. Los equipos compiten al máximo, y si no llegas al nivel mínimo de intensidad y mentalidad, no puedes competir. La diferencia en ese aspecto es brutal”.

En cuanto al duelo ante el Betis, el técnico admitió la dificultad del encuentro: “Nos enfrentamos a un rival en su mejor momento, que lucha por entrar en Champions, y eso les da una motivación extra. Pero nosotros tenemos que mirar hacia dentro: jugar en Primera ya es motivo suficiente para darlo todo”.

Finalmente, Rubio quiso dejar claro que, a pesar de las críticas, su compromiso sigue intacto: “Carácter tengo de sobra, y cuando he tenido que sacarlo, lo he hecho. No soy un perfil de entrenador de ir con el látigo, y no voy a fingir serlo. El club lo sabe. Lo volvería a hacer igual, aunque corrigiendo errores y decisiones que, evidentemente, no salieron como esperábamos”.